domingo, 15 de enero de 2012

Los tres lobitos y el cerdo malo. Marco Mateo.

Esto era una vez una señora loba que tenía tres nietitos lobos, Joan (el menor), José (el mediano) y yo, Marco vivíamos en las afueras de Segorbe y una buena mañana la abuela nos dijo:
-¡Niños!¡Venid aquí! Las cosas están muy mal y por eso tendréis que construir vuestra propia casa cada uno lejos de aquí e ir a vivir cada uno a la suya.- El más pequeño dijo:
-¡Pues la mía estará hecha de paja, y estará al otro lado del monte!-
El mediano contestó:
-Y… ¡la mía estará hecha de madera y estará en lo más alto de la montaña de enfrente!-
-La mía… ¡la mía estará hecha de ladrillos y estará un poco más hacia Altura!-
Contesté yo.

Una semana después, las casas ya estaban construidas y fuimos a casa de la abuela.
-¡Abuelita, abuelita! Las casas ya están todas construidas.-
Contestamos todos a la vez.
Cuando salimos fuera, vimos al cerdo malo y feroz, cada uno fue corriendo a su casa y
cuando ya estábamos cada uno en la suya el cerdo llegó a la casa del más pequeño y
dijo:
-¡Sal de ahí!-
-¡No!-
Contestó el lobito.
-Pues si no sales, ¡soplaré, y soplaré, y tu casa derribaré!
¡Aahhhhhhhhhh!, ¡Fiiuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!
De repente las paredes de la casa salieron volando y el lobito salió corriendo a casa del hermano mediano.
-¡Salid de ahí!-
-¡No!-
Contestaron los lobitos.
-Pues si no queréis salir, ¡soplaré, y soplaré, y vuestra casa derribaré!
¡Aahhhhhhhhhh!, ¡Fiiuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!
De repente las paredes de la casa salieron volando y los lobos salieron corriendo a
mi casa.
-¡Salid de ahí!-
-¡No!-
Contestaron los lobitos.
-Pues si no queréis salir, ¡soplaré, y soplaré, y vuestra casa derribaré!
¡Aahhhhhhhhhh!, ¡Fiiuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!
Como la casa era de ladrillos no salió volando esta vez.
-Mmmm…. ¡Ajá! , entraré por la chimenea.-
Pensó el cerdo.

Los lobitos lo vieron y encendieron la chimenea y el cerdo al entrar se quemó el culo y se fue corriendo.

jueves, 12 de enero de 2012

No le pidas peras al olmo.Alba Tiedra.


Había una vez un hombre llamado Luis que vivía en una pequeña ciudad. Era bajito, con el pelo y los ojos negros. Luis trabajaba en una oficina. Un día, invitó a su jefe, el señor Antonio, y su mujer, María, a una cena. Luis sabía que el señor Antonio adoraba el pastel de pera, así que fue a buscar peras para prepararla ya que tenía el resto de los ingredientes.
Luis se recorrió toda la ciudad en busca de peras pero no tenían y tuvo que ir a la ciudad vecina a buscar pero allí tampoco había. Preguntó a sus familiares, incluso a los lejanos; pero no tenía nadie. Fue de casa en casa por toda la ciudad pero no había peras en ninguna. Luis estaba muy cansado, llegó a casa y se dejó caer con tanta fuerza sobre su cama, que las tablas de madera del suelo crujieron. Pensó que ya buscaría al día siguiente.
Al día siguiente fue a preguntar a todos los hortelanos de la ciudad y a los de la ciudad vecina por peras pero no obtuvo resultado alguno, así que decidió dar un paseo hasta su casa. Mientras andaba, se puso a llover con mucha fuerza; Luis había tenido la precaución de coger un paraguas. Vio a una viejecita que tenía una cesta y que se estaba mojando bajo la intensa lluvia. Él se ofreció a acompañarla a casa pues su paraguas era suficientemente grande para cubrirse los dos. Cuando llegaron, la viejecita le invitó a merendar un té con pastas como agradecimiento por haberla ayudado. Mientras merendaban, él le preguntó si, por casualidad, tenía peras. La viejecita le dijo que no, que había una situación de escasez de esa fruta en la zona pero, no obstante, le contó una historia, una historia sobre un olmo lejos de allí que, según decían, era capaz de dar peras si alguien se lo pedía. Luis se interesó mucho por ello y le pidió que le dijera dónde se encontraba aquel fantástico árbol. Ella le dijo que estaba en un claro del bosque pero también le dijo que tan solo podía ir una vez a aquel lugar pues, si volvía una vez más, su alma quedaría encerrada dentro como la de los demás que ignoraron la advertencia.



Después de acabar, Luis se despidió de la anciana y fue a buscar aquel maravilloso olmo. Al llegar al lugar, había un cartel, en el que ponía escrito en letras doradas: “No le pidas peras al olmo”, Luis no hizo caso de la advertencia del cartel y dijo: “Oh, olmo extraordinario, por favor te pido que me des unas peras”. En ese momento, el olmo empezó a dar peras que caían sin parar. Luis llenó su cesta. Cuando estuvo llena, se fue a casa pero con tan mala suerte que se dejó las llaves y la cartera junto al olmo. No obstante, se dio cuenta tarde pues ya se había ido. Cuando llegó al bosque recordó lo que le dijo la anciana le dijo pero pensó que sería una mentira para asustarle y fue a por sus cosas. En el momento en el que pasó al lado del cartel, el olmo se convirtió en una bestia enorme que lo devoró.
Aún hay gente que dice que Luis sigue dentro del olmo esperando a que alguien lo rescate, aunque sabe que eso es imposible, ya que no hay forma de liberarlo. Aun así, el pobre Luis sigue allí, recordando como de la manera más tonta quedó atrapado eternamente por no hacer caso a la anciana. En las frías noches de invierno, aún pueden oírse los lejanos lamentos de Luis en el interior del viejo olmo al que nadie se atreve a acercarse.

¿Por qué el sol es frío? Beatriz Martín.

El sol hace millones de años se llamaba Friote. La gente que vivía en el mundo se reía de él. Alguna gente no lo entendía porque si les daba calor no se podía llamar Friote. Por que eso parecía contradictorio.

Todos estos siglos, la gente a intentado viajar al sol a ver lo que tenía de Friote;
Varios astronautas cuando llegaban allí y luego volvían, decían que solo había fuego y que se tenían que ir, que enseguida se morían de calor. En fin, un día un niño llamado Jorge, le preguntó a sus padres por qué el Sol se llamaba así siendo que nos daba calor. Él no era el único niño que se lo preguntaba a sus padres.

La gente se reía, pero también se daban cuenta que no tenía sentido. El Sol estaba ya tan enfadado y tan caliente que ahora desprendía mucho más calor, la gente se asustó por que creían que iban a morirse de calor. Y la verdad, no es que se lo creyeran es que al final se murieron. El Sol se vengó de ellos y entonces dejó de dar tanta calor y también se cambió el nombre ya que la gente no lo entendía. Ahora se llamaba Calentorro, pero el problema fue que tuvo que estar unos años solo, porque no tenía a nadie. Los demás planetas no le hacían caso, le decían que se había pasado con los de el mundo que no los tenía que haber matado. Al final, él aprendió una lección y era que… “a palabras necias oídos sordos”. Y que no les tenía que hacer caso.
Luego, las personas volvieron a la evolución, se dice que también hubieron dinosaurios…que la gente fue naciendo, creciendo y evolucionando. La vida volvió a aparecer en el mundo. Ellos veían mediante cómo estaba el mundo cómo eran los de la era que se habían quedado atrás por reírse del sol. Y ellos aunque se dieran cuenta que el sol estaba ahí y el sol también se daba cuenta que le gente estuviera allí en el mundo, todos eran normales, no se reían del sol, sino que algunas tribus o aldeas lo tenían como su supremo dios y encima, lo adoraban. Otra gente simplemente no pensaba que el sol estaba ahí, ni que tenían que adorarle, bueno, cada uno hace lo que quiere…Pero, el sol no se quejaba como normalmente tenía su papel de dar calor, pues lo daba pero por lo menos, ¡NO SE REÍAN DE ÉL ¡

EL PEQUEÑO DRAGON . Mariame el Ghoufairi

Habia una vez en un pueblo muy pequeño y tranquilo que se situaba en una montaña donde toda la jente se llebaba bien y habia un niño que hiba andando por la montaña y el niño se encontro una especie de huevo, lo cojio y se lo llebo a su casa, y lo puso en un sitio caliente para que no muriera de frio y asi paso una semana despues y el huevo se abrió y dentro del huevo aparecio un pequeño dragón. El pequeño dragón alegró a todos los niños del pueblo, pero el dragoncitó fue creciendo poco a poco, pero los padres del niño al ber que hiba creciendo y los padres le advirtierón que lo sacar del pueblo entonces el niñolo cojio y se lo llebo a una cueva y alfinal se hizo grande y entonces toda la jente del pueblo tenían miedo del dragón, entonces el niño no le dejaba acercarse al pueblo. Un año despues que habia una tormenta muy fuerte llegó la madre del dragón y toda furiosa y quiso morder al niño que cueidaba al pequeño dragón, y entonces el niño le explicó ala madre del dragon que el estaba cuidando de su hijo y que el pequeño dragon estaba bien y la madre como comprendio las palabras del niño entonces la madre del dragoncito se quedo mirandolo entonces el niño bio que la madre estaba tranquila y se le enterego a su hijo y selo llebo a su nido y paso un tiempo y el dragoncito bolvio con su mama para saludar ha todo el pueblo y agradecerle al niño por todo lo que ha hecho.

miércoles, 11 de enero de 2012

BLANCACIENTA. Marta Moya.

Había una vez una chica joven que se llamaba Blancacienta y vivía junto a sus dos hermanastras y su madrastra.
Las hermanastras se llevaban muy mal con Blancacienta y la mandaban a recoger leña.
Un día como todos los demás Blancacienta se fue a por la leña pero se perdió en el bosque, estuvo horas y horas andando por el bosque hasta que llegó a una pradera, a lo lejos vio un castillo.
Se fue hacia el castillo y llamó a la puerta, de él salió un hombre con una corbata, traje de chaqueta y muy serio le pregunto que le pasaba y Blancacienta se lo contó, el hombre le dijo que se podía quedar al baile que se celebraba esa noche.
El hombre parecía muy simpático y le prestó un vestido muy elegante, era muy bonito.
El hombre se llamaba Paco y era el presidente de la asociación salvando animales, por eso tenia muchísimos animales en casa.
Le ofreció té o chocolate caliente y ella prefirió un té. Después el hombre le dejo una cama para dormir en la que se quedo placidamente dormida. Cuando pasaron unas horas la despertó y se fueron a cenar. Le esperaban una cena fantástica llena de alimentos muy caros y que por motivos económicos Blancacienta nunca había podido probarlos.
Después se puso el vestido y se fueron al baile que habían organizado.
Aparecieron chicos guapísimos y Blancacienta se puso a hablar con ellos y uno de ellos le pidió bailar con él pero cuando sonaron las 12 del reloj Blancacienta se tuvo que ir de el castillo corriendo le dijo al hombre que gracias por todo y se fue.
El chico que estaba bailando con ella se fue corriendo detrás de ella pero la perdió de vista solo encontró un zapatito que se le había caído y se quedo con el recuerdo de esa noche.
Unos años después Blancacienta y su madrastra se fueron a comprar a l mercado y encontraron al chico que había estado bailando con ella y le dijo que si quedaban para tomar un café y se fueron los dos a una cafetería y después a casa del chico y le entrego el zapato que se le había caído a Blancacienta, después fueron novios y se casaron y vivieron felices y comieron perdices.

PERSONAJES CAMBIADOS. Juan Ramón Pedrosa

Como tantos años en navidad, mi madre recogiendo mi cuarto, mi padre en trabajo y yo como había hecho todos los deberes me puse a jugar a la play, pero mi madre al verme me dijo:

Juan Ramón ayúdame a recoger; dijo ella

Como yo no tenía ganas le dije:

Espérate que acabe a partida que me queda muy poco: le contesté

Al cabo de dos minutos me chillo:

Si vienes te daré un euro. En ese mismo instante eche a correr hacia mi cuarto y empecé a ordenar mis libros y cuadernos. A los dos minutos cuando ya casi estaba acabando me di cuenta de que había un libro que no sabía cual era, en mi vida había visto un libro tan grande con una tapadera dorada y el libro decía: Hace muchos años una niña llamada Caperucita que vestía de verde ,en aquel momento me di cuenta que no era la Caperucita de siempre era una verde, pero a continuación vino lo mejor que se fue a casa de su abuelita y por el camino se encontró a un conejo malvado que le decía que el otro camino era mas corto. Luego también por el camino se encontró a una compañera antigua de clase llamada Cenicienta hablaron y hablaron hasta que se hizo de noche no sabían donde ir y a lo lejos vieron una casa no muy grande ,tocaron a la puerta y se encontraron con una persona llamada Blancanieves y detrás de ella 7 enanitos tomaron el té y se fueron a la cama. Al día siguiente se fueron a cavar con los 7 enanitos y vieron a un hombre que llevaba muchos ratones detrás de él, al instante que lo vi cerré el libro y le dije a mi madre:

-¿Es verdad que los cuentos populares que me contabas tu eran mentira? le pregunte
-No, no. yo los aprendí así

Pasó un año y aun no sabía por que era el cuento de esa forma y no de la tradicional
No yo aun no lo sabía ¿por que? y me dijo mi hermana:
A lo mejor las hojas estaban desordenadas
Era eso por que el cuento era tan raro
Y colorín colorado la investigación a acabado.

martes, 10 de enero de 2012

LAS HILANDERAS. Kilian Ojeda.


Erase una vez unas hermanas que no tenían mucho dinero entonces quisieron tener trabajo para así tener más dinero para alimentar a todas las hermanas, eran diez hermanas la más mayor tenía 35 años y la más pequeña tenía 20 años, era una familia muy numerosa en fin se pusieron a buscar trabajos buscaron en una taberna pero no les dejaron porque eran muy numerosas así que solo quedaba buscar en un sitio en la hilera les pregunto al hilandero:
- ¿Tenéis trabajo para 10 hermanas? Preguntó el hilero les respondió:
-no, pero como sois tan pobres os are una excepción. Al cabo de una hora entro al taller y vio que ya habían hecho más de cinco camisas cada una corriendo puso el Cartel de abierto y fue el rey al taller y le dijo al hilero:
-¿ya tienes mi camisa? Y el hilero dijo:
- sí. Le lleva la camisa al rey y el vio la camisa y le dijo:
-¡esta perfecta!
Y las hileras no salían del taller y les llamaron ``LAS HILANDERAS´´
El día de cobrar fueron a por el dinero y se quedaron fascinadas nunca habían visto tanto dinero y se fueron a comprar más hilos para hacer más trajes y todo y al final se hicieron ricas y el hilandero creía que iban a dejar de trabajar porque ya eran muy ricas y las hermanas le dijeron al hilandero:
-¿Por qué estas triste? Y les respondió:
-porque como sois ricas vais a dejar de trabajar aquí
pero lo negaron y dijeron que iban a trabajar toda su vida

PASARLO BOMBA. El tobogán del rio. Luis López.


En un pueblo llamado Tinto, vivía Alberto. Era un niño alto, rubio, con los ojos verdes, también era muy indeciso, siempre le costaba mucho decidir si ir a jugar con sus amigos o quedarse en casa, comprarse un juguete o guardarse el dinero. Un día llegaron sus primos de Verderol a pasar unos días de vacaciones en verano, Alberto tenía que compartir su habitación con su primo Juan, no le hacía mucha ilusión porque su primo era todo lo contrario a él, hacia las cosas sin pensar, nunca tardaba más de un minuto en decidirse. Una tarde que hacía mucho calor su primo le propuso ir al río a bañarse Alberto como siempre no sabía si quedarse en casa o ir con su primo al cabo de un rato cuando su primo le había preguntado mil veces si iba o no Alberto decidió ir con él, cuando llegaron al río estaban todos sus amigos. Él nuca había ido al río porque no le gustaba mucho, al principio Alberto estaba por volverse a casa, pero entonces su primo le dijo que había visto una especie de tobogán en las rocas y le dijo que se tirase con él, Alberto se lo pensó mucho pero aceptó porque todos se lo estaban pasando bien. Pasaron una tarde muy divertida, cuando llegaron a casa Alberto le dijo a su madre lo bien que se le había pasado en el tobogán del río con su primo y sus amigos, en cuanto se lo dijo su madre ella se quedó sorprendida porque Alberto no solía contarle lo que hacía y menos que le contará lo bien que se lo había pasado. En el comedor antes de cenar se lo contaba a toda su familia y ellos se quedaron igual que su madre sobretodo su abuela que ella pasaba muchas tardes con Alberto pero aquella noche se quedó con la boca abierta.
A partir de entonces cuando sus amigos o su primo le decían de salir él siempre decía que si y todos los días a partir de ese, Alberto cada vez que se iba con sus amigos o con su primo se lo PABABA BOMBA.

LOS TRES PECES. David Ferrer.


El tío de David estaba muy preocupado porque iba a llegar los reyes y no sabia que regalarle:¡ Es que ahora todo los niños tienen todo!
Pensando, se le ocurrió una buena idea, y cundo el día 6 David bajó al sótano encontró: un acuarium, una bolsa de piedras, comida de peces luces… y 3 peces rojos!... prepararon todo, pero al poco rato de estar en el acuarium los tres peces,…uno ha muerto…y al 2 también… así que pensaron David y su tío que la culpa era del cloro del agua del grifo, así que la cambiaron… y ¡el tercero a un vive! Ahora hay que traer otro dos parar que puedan se Melchor Gaspar y Baltasar que es como se llamaron al principio

Los lobos. Carlos Idrovo.


Había una vez una manada de lobos muy grandes pero nada salvajes. Su madre, como en aquella época del año hacía frío, les regalo un jersey rojo a cada uno de ellos.
Un día, la madre le pidió que llevase un jersey a su abuela que vivía al otro lado de la montaña, recordándoles que no pasaran por el camino más cercano por el malvado Carlos Idrovo, si no por el otro.
Los lobos cogieron las bicis y empezaron el camino, y cuando iban a mitad vieron a siete pobres enanos muy tristes y cansados. Los lobos les preguntaron:
-¿Qué os pasa?¿por que vais tan tristes y cansados?- preguntó el lobo más valiente de todos.
-No nada, solo que el malvado Carlos Idrovo nos obliga a trabajar para el y realizar todos sus caprichos- Dijo el más pequeño de todos.
-Lo siento…Un momento…¿ Has dicho que Carlos idrovo está en este camino? ¡Correr hermanos, correr!- dijo el más sabio de todos mientras empezaban a correr
De repente, se encontraron con su abuela maltratando al lobo y diciéndole de todo.
-¡No has hecho la faena que te he ordenado!- dijo la abuela a Carlos Idrovo.
- No te creas que es fácil, ¡he tenido que contratar y mentir a siete pobres enanos!-dijo Carlos Idrovo con voz vergonzosa y alta.
-¡Te doy hasta esta tarde para que me hagas la faena, si no, te comeré!-dijo la abuela con voz malvada.
Los lobos se fueron corriendo a su palacio para explicarle lo sucedido a su madre.
La madre se sorprendió muchísimo al escuchar lo sucedido y decidió ir con los pequeños para aclarar el asunto.
Un par de horas más tarde, ya por la tarde, mostraron lo lobos a su madre lo contado, y la madre muy sorprendida gritó, ¡mamá!
La abuela al asustarse mató de un tiro a un pequeño lobo sin darse cuenta, y la madre se comió a la abuela.
Carlos Idrovo desapareció, y los lobos y su madre llamaron rápidamente a la ambulancia y se fueron para que atendieran al pequeño lobo.
Ya en el médico, la noticia era definitiva, el lobo se había muerto.
La madre y los lobos lloraron y lloraron, la madre se acercó y le dijo:
-Te quiero-con voz de mucha tristeza.
Se acercó y le dio un beso al lobo
El lobo empezó a despertar.

Pequeña tortuga . Laura García.


Esto era una pequeña tortuga reina de un país que decide ir a visitar más países, cuando va viajando por el mar encuentra un país y decide ir a visitarlo, cuando llega se encuentra a un perro.
-Soy el rey de este país – Dice el perro
- Y yo soy la reina de un país no muy lejano – Dice la tortuga
- Tú me tienes que admirar porque soy el rey– Dice el perro
- ¿Qué significa “admirar”? –Dice la tortuga
-Admirar significa reconocer que yo soy el animal más hermoso, el mejor vestido, el más rico y el más inteligente de este país.
La tortuga pensó que eso es absurdo porque es el único animal de ese país.
Moraleja.- Nadie es mejor que nadie.

EL SASTRECILLO GEPETTO. Lydia Guiñón.


Hace muchos, muchos años, en un pueblo muy lejano en el país de nunca jamás, vivía un sastrecillo llamado Gepetto. Todas las noches antes de irse a dormir, el sastrecillo lloraba porque estaba muy solo y le pedía a su espejo mágico, que antes de morir, pudiera tener entre sus brazos un pequeño al que pudiese llamar hijo, que le ayudara con todo el trabajo que tenía en su sastrería.
El espejo, como no era un espejo bueno, porque había vivido siempre en el castillo de la madrastra de Blancanieves, que era una bruja muy hermosa pero muy mala, le prometió a Gepetto que le concedería su deseo.
A la mañana siguiente, un fuerte ruido despertó a Gepetto, salió corriendo de la cama. Todos los muebles del comedor estaban tirados por el suelo, los vasos y los platos rotos e incluso una silla colgada de la lámpara. Una pequeña figura que pasaba volando muy rápido por la habitación, mientras con una voz chillona le decía:
-¡Hola papi! Me llamo Campanilla y tú y yo vamos a ser muy felices.
Gepetto se quedó anonadado mientras se sentaba en la única silla que quedó en el comedor. Mientras oía al espejo que entre risas le decía:
-Ten cuidado con lo que deseas, porque se puede cumplir.
Gepetto enseñó a Campanilla a coser y todas las mañanas cuando se levantaba encontraba que todos los trajes estaban terminados.
Campanilla, todas las noches cosía y cosía para hacer feliz a su nuevo papá.
Y en todos los años que vivieron juntos Gepetto fue el padre más feliz del mundo. Aunque Campanilla tenía un pequeño defecto, cuando mentía le crecía la nariz, y casi todas las ganancias las usaban en poner cristales nuevos en las ventanas, pero fueron felices y comieron perdices durante muchos muchos años.

EL LEÑADOR, EL HACHA Y EL HADA. Iván.

Había una vez un leñador que tenía un hacha en muy mal estado, pero a él le gustaba mucho ya que cortaba los árboles como ninguna otra lo hacía.

Un día se sentó al lado de un río y el hacha se cayó a este. El leñador se echó a llorar y en ese momento apareció un hada, la cual le dijo: “Se te ha caído el hacha al agua, ¿no?”, el leñador respondió: “Sí”. Entonces el hada se sumergió en el río y extrajo un hacha de oro del lecho del río.

El hada le preguntó al leñador: “¿Es esta tu hacha, joven leñador?”, a lo que él respondió: “No”. Entonces el hada volvió a meterse en el río y sacó un hacha de plata. Volvió a preguntarle: “¿Es esta tu hacha, joven leñador?”, y él volvió a responder: “No”.

Por tercera vez el hada se escabulló en el río y esta vez tardó un poco más de tiempo en emerger; cuando lo hizo portaba el hacha del leñador, y le volvió a preguntar: “¿Es esta tu hacha, joven leñador?”, y él embargado de emoción por el hallazgo respondió: “Sí, esta es mi hacha, muchas gracias”. Entonces el hada le regaló el hacha de oro.

FIN


Moraleja: Si eres sincero y bondadoso, serás recompensado.

CONFUSIÓN. Alba Escrig.


En una apartada carretera había una autoestopista con un cartel que decía PALENCIA,
los coches pasaban por su lado sin pararse para recogerla.
Ella quería ir ha visitar a unos parientes que hacía mucho tiempo que no veía,
tras horas de espera un conductor, le para y le pregunta: donde quiere ir y ella le
dice que a PALENCIA.
Ya en el coche se presentan y mantienen una conversacion muy animada pues los
dos son de una edad muy parecida y con unos gustos por la música muy similares.
Tras unas horas de viaje cuando van llegando al destino, la autoestopista le pregunta
que porque le ha parado, a lo que el conductor contesta que asi no hacia el viaje solo
y tenía con quien conversar, prosiguieron hablando de sus familias, del trabajo, de
lo difícil que es viajar cuando no se tienen recursos.
Al llegar al destino, la muchacha se da cuenta de que no esta en PALENCIA sino en
VALENCIA, y al decirselo al conductor, éste le dice que no la había entendido bien y
que lo sentía mucho pero que a él lo estaban esperando y no podía hacer nada más
por ella. Asi que la chica algo enfadada se queda en la carretera con su cartel volviendo a hacer autoestop y viendo como el coche se aleja hacia VALENCIA

EL TIGRE, EL LEÓN Y EL RATÓN. Carles Rodríguez.


Había una vez un tigre y un león que vivían en la sabana y siempre estaban compitiendo porque querían gobernarla .Siempre que se miraban se giraban la cara. El león decía:
-¡Qué feo!
Y el tigre gruñía:
-¡Arrr…,te ganaré!
También iban a concursos que organizaban unos cocodrilos, para saber cuál era el más listo de la sabana. Y siempre se presentaban ellos. A veces ganaba el tigre y otras el león. Siempre estaban muy igualados. Además hacían carreras y quedaban empatados, y montones de concursos más.
Un día apareció un ratón y dijo:
-Me gustaría concursar, señor cocodrilo.
Todos los animales se quedaron con la boca abierta:
-¡Hala, esto nunca ha pasado!
-Primero, realizaréis la prueba de rapidez que os enseñará el guepardo.
A continuación, se pusieron en linea mientras el guepardo les enseñaba la prueba de rapidez. A lo largo de la prueba había monos ambulancia en los cuatro kilómetros que se había de recorrer. El tigre y el león se habían comido antes de la prueba una cebra. Entonces el ratón, que iba más ligero, fue a su marcha y el león y el tigre salieron rapidísimo, pero a medida que fue pasando la carrera el ratón fue alcanzándoles y al final les ganó.
La siguiente prueba se la enseñaba un elefante: era la de fortaleza. El elefante les dijo que consistía en luchar todos contra todos. Primero, el león luchó contra el tigre y le dijo:
.-Esta será nuestra última pelea. Y ganó el tigre y después sin casi fuerzas el tigre perdió contra el ratón.
De esta manera, el ratón fue ganando en todas las pruebas.
Y el ratón fue coronado el rey de la sabana por ser el más listo.
Moraleja: No por ser el más grande eres el más listo.

EL INTRÉPIDO BIONICLE. José Luis Asensi.



Había una vez veinticinco Bionicles , todos muy parecidos porque eran de la misma fábrica . Estaban metidos en una caja de cartón y , un buen día , alguien levantó la tapa . La primera cosa que escucharon en este mundo fue éste gritó :
- ¡ Bionicles !
Lo lanzó un niño dando palmadas de alegría . El niño había recibido los Bionicles como regalo de cumpleaños . Los sacó enseguida de la caja y los colocó en la mesa de los juguetes . Todos ellos eran iguales , excepto uno , que sólo tenía una pierna , porque no les quedaba más plástico en la fábrica .
En la mesa había más juguetes , entre ellos un castillo en cuya puerta había una muñeca Barbie de la que se enamoró enseguida. El Bionicle fue andando hacia el castillo y se puso detrás de él, cuando por la noche metieron los Bionicles no se dieron cuenta de que faltaba uno.
Al día siguiente el niño, sin darse cuenta, lo dejó en el borde de la ventana y el Bionicle se cayó. De repente, empezó a llover y dos niños que pasaban por allí dijeron :
- ¡Mira, un Bionicle! ¡ Vamos a hacerle navegar !
Hicieron un barco con una hoja de periódico, colocaron en él el Bionicle y lo dejaron a merced del agua de un arroyo que se había hecho con la lluvia. El Bionicle tenía mucho miedo, pero pensaba en la Barbie para que se le pasara. Al cabo de un rato se cayó en una acequia, donde lo siguió una enorme serpiente. La acequia desembocaba en un río y cayó disparado, pero se agarró fuerte y consiguió no volcar, pero el barco se fue llenando poco a poco de agua y empezó a hundirse. El Bionicle sólo pensaba en la Barbie, en que no la volvería a ver, se hundió y de repente todo se hizo oscuro. ¡Se lo había tragado un enorme pez ! Este pez fue pescado y vendido.
Al día siguiente, de repente vió luz y oyó :
- ¡ Es el Bionicle !
De repente vió que estaba en la misma habitación de donde había desaparecido y para su sorpresa también estaba ella, la Barbie. Se sintió feliz, su viaje había terminado por fin.
Desde entonces siempre procuraba dejarse ver cuando recogían sus juguetes para descansar siempre en la caja de cartón cerca de su querida Barbie .
Con el paso del tiempo se hizo muy amigo de todos los juguetes , y en especial de la Barbie .

domingo, 8 de enero de 2012

PASAR UNAS NOCHES TOLEDANAS. Damian Pérez


e llamo Manuel. Tengo 12 años y vivo en un pueblo cerca de Madrid. Mis abuelos maternos, Susana y Ruben, nos invitaron a mis padres, a mi hermano y a mi a pasar la festividad del Corpus en su cigarral en Toledo.
Estaba muy contento de ver otra vez a mis abuelos; la verdad es que me intrigaba saber que regalo me habrían comprado por mi cumpleaños que acababa de celebrar. También quería conocer por qué
razón era tan famosa esa fiesta.
Llegamos a medio día y ellos ya estaban esperándonos. Al descargar las maletas, que no eran pocas, observé que mi abuela tenia un objeto envuelto en un papel de colores brillantes en sus manos. Yo me imaginé que era para mi y efectivamente me abrazó y me lo dio. Rápidamente rompí los papeles y vi que era un bañador, con una toalla y unas gafas de bucear para que los utilizara en la nueva piscina que habían construido este verano ya que en Toledo hace mucha calor. Mi abuela había acertado con el regalo puesto que el bañador y la toalla eran azules a rayas negras mis dos colores favoritos. Fuimos al comedor allí estaba la excelente comida que nos habían preparado.
Los mayores se fueron a hacer la siesta y yo decidí por mi cuenta inaugurar la piscina y estrenar lo que acababa de recibir.
Al atardecer pensamos que sería bonito acercarse al centro de la ciudad y ver los preparativos para la gran fiesta del día siguiente. Callejeamos por todas las callejuelas de la zona morisca y judía que estaban entoldadas para la procesión, olimos el perfume del romero y tomillo que habían esparcido por el suelo y contemplamos maravillados todas las colgaduras y tapices en los balcones y muros así como también los adornos y faroles de las calles y plazas. Finalmente nos sentamos en una cafetería a disfrutar unos riquísimos dulces de mazapán que son los típicos del lugar acompañados de un granizado de limón para refrescarnos.
Nos fuimos a dormir temprano porque el día del Corpus no nos queríamos perder ningún acontecimiento y estos empezaban pronto.
Después de desayunar partimos hacia la Catedral en la que no cabía ni un alfiler. La misa fue muy bonita con sus cantos en rito mozárabe. A continuación salimos corriendo para ver la procesión. Tuvimos la suerte que unos amigos de mis abuelos nos habían guardado unas sillas en primera fila donde nadie nos tapaba. Comenzó el desfile con los policías municipales que iban a caballo y con uniforme de gala, luego pasaron distintas cofradías y hermandades diferenciadas por el color de sus vestiduras que parecían muy antiguas, también pasaron los profesores de la universidad con sus togas y birretes de distintos colores según la facultad, caballeros medievales, muchísimos curas antes de la Custodia que es muy preciosa porque es toda de oro y con piedras de joyería, le sigue el arzobispo con sus acompañantes y las autoridades locales y autonómicas, tras ellos iba la Guardia Civil seguida por los soldados y la banda de música.
Hasta la hora de comer nos dedicamos a caminar por las calles que estaban llenas de gente. Nos metimos en un bar para tomar un aperitivo.
Por la tarde fuimos a recorrer las distintas casas cuyos patios participaban en el concurso de patios toledanos con jardines. Mis abuelos también quisieron que conociera la casa donde había vivido el famoso pintor el Greco que nos muestra como vivió y dónde y cómo trabajaba. Y para terminar la tarde contemplamos el famosísimo cuadro de dicho pintor: “ El entierro del conde de Orgaz” que me gusto mucho porque mi abuelito me lo explicó. Nos fuimos al cigarral de nuevo a preparar las maletas para nuestro regreso al día siguiente.
Al llegar a casa llamamos a mis abuelitos para que no se preocupasen por nosotros y les dije que había pasado...¡UNAS MAGNÍFICAS NOCHES TOLEDANAS!

UN CUENTO DE ALEXIS. Alexis Herreras


En Junín o en Tapalquén refieren la historia. Un chico desapareció después de un atraco; se dijo que lo habían robado los ladrones. Sus abuelos lo buscaron inútilmente; al cabo de los meses, un empresario que venía del trabajo les habló de un chico de ojos celestes que bien podía ser su nieto. Dieron al fin con él y creyeron reconocerlo. El hombre, trabajado por las calles y por la vida bárbara, ya no sabía oír palabras de la lengua natal, pero se dejó conducir, indiferente y dócil, hasta la finca. Ahí se detuvo, tal vez porque los otros se detuvieron. Miró el portal, como sin entenderla. De pronto bajó la cabeza, gritó, atravesó corriendo el portal y los dos largos patios y se metió en la cocina. Sin vacilar, hundió el brazo en la ennegrecida campana y sacó el cuchillito de mango de asta que había escondido ahí, cuando chico. Los ojos le brillaron de alegría y los abuelos lloraron porque habían encontrado al chico. Acaso a este recuerdo siguieron otros, pero el niño no podía vivir entre paredes y un día fue a buscar a su calle. Yo quería saber qué sintió en aquel instante de vértigo en que el pasado y el presente se confundieron; yo querría saber si el nieto perdido renació y murió en aquel éxtasis o si alcanzó a reconocer, siquiera como una criatura o un perro, los abuelos y la finca.

MEDITERRÁNEO. Julio Gil.


Palabras con Mediterráneo:
Mar, tierra, día, mero, metro, tirar, tiro, medir, reto, rato, ron, Teo, mora, mirar, mear, trineo, no, tan, ten, dote, tío, tía, don, dan, dar, tarro, Orán, erre, reno, era, mío, mía, mote, moda, mito, mota, motín, mitón, donar, remar, morar, mirar, retar, timar, timo, medio, media, raro

Este cuento que os voy a contar es un poco un timo. Mi tío Teo y mi tía Mar moran en la ciudad de Orán situada en el mar Mediterráneo. Por extraño que parezca siempre van en trineo tirado por medio reno, al que de mote llaman Ron. Esta es la última moda de su tierra.
Pero un día decidieron coger el metro para ir a comer mero y tomar un tarro de zumo de moras. Mi tío no sabía que si bebías zumo de moras en aquel lugar tenías que retar a alguien a tirar un tiro a una diana que había en aquel restaurante, pero sin mirar a donde apuntabas.
Mi tía se opuso con todas sus fuerzas a esta idea tan descabellada, pero mi tío siguió erre que erre, porque a él a raro no lo ganaba nadie.
Se quitó los mitones para poder disparar mejor, se preparó, cerró los ojos, apuntó y .... disparó.
Ya os podéis imaginar lo que ocurrió, una catástrofe. En vez de darle a la diana le dio en la pierna a Don Nemo, que era un pobre hombre que sólo se dedicaba remar.
Mis tíos llevaron al herido al hospital, y más tarde hasta su barco. Cuando los tripulantes vieron llegar al grupo, estuvo a punto de organizarse un motín a bordo. Estaban muy enfadados con el estúpido de mi tío, ya que lo habían visto todo a través de la mira de su embarcación.
Al final los ánimos se calmaron y mi tío no fue tirado por la borda.
Teo aprendió una gran lección, no hay que ser tan impulsivo y pensar más las cosas.

Naripincha. Enma Rodríguez.


Sandía saltamontes, el gran viajero, llegó al atardecer a una ciudad italiana y buscó un sitio donde pasar la noche. Entonces descubrió el taller de Repeto, el carpintero que vivía solo, sin más compañía que el perro Coqueto y el ratoncito Iñigo. A Sandia saltamontes le apareció que la habitación era acogedora; tenía su chimenea y todo, y pensó quedarse. Entonces oyó un ruido. Era Repeto, que había terminado una marioneta de madera y la estaba probando.
-¡ Estupendo!1Funciona! Pero debo ponerle un nombre.
1Ya está1: Naripicha. ¿Te gusta, Coqueto?
Como es lógico, ni Coqueto ni Iñigo ni Naripincha dijeron nada, pero como el carpintero tenía costumbre de hablar solo. Luego se despidió de los relojes y de los juguetes.
-Me voy a dormir. ¡Ah, si pudiera tener una niña en vez de una marioneta! - dijo mirando a Naripincha. Aquella noche, ante el asombro de Sandía saltamontes, el taller se llenó de luz y apareció… ¡El Hada Azul, nada menos!
-Repeto merece un premio porque con sus juguetes ha hecho felices a muchos niños –dijo el Hada-. ¡Marioneta despierta, te concedo el don de la vida! sé valiente, sincero y generoso y algún día te convertirás en un niño de verdad-luego se fijó en Sandía saltamontes-. Naripincha necesita alguien que le enseñe lo que está bien y lo que está mal. ¡Sandia tú serás su conciencia! –Encantado señora-dijo Sandía saltamontes. A la mañana siguiente. Repeto estuvo a punto de volverse loco de alegría al encontrar a Naripincha lleno de vida. Poco después le mandó a la escuela. Y por el camino fue engañado por dos granujas, que le contaron maravillas del mundo del teatro, aunque lo que querían era venderle a un titiritero. ¿De que sirvieron las advertencias y protestas de Sandia saltamontes? de nada. Naripincha no escuchó la voz de su conciencia. Naripincha fue encerrado en una jaula. El infeliz pensó en su padre y se puso muy triste. Entonces apareció el Hada Azul.
-¿Porque no fuiste a la escuela?-preguntó.
-Bueno…, iba hacia allí…, pero me encontré con el Monstro del Lagones.- respondió Naripincha, la nariz le creció y le creció.
-Naripincha- Dijo el Hada-, las mentiras crecen y se hacen tan grandes como tu nariz. No vuelvas a mentir. Luego el Hada liberó a Naripincha. Cuando volvía tan contento hacia su casa se encontró otra vez con Pepe el Honrado y Gordon el Gato. Los dos le convencieron de que necesitaba pasar una temporada en la Isla de la Diversión para descansar.
-¡Naripincha, acuérdate de Repeto! ¡No vayas!- gritó Sandia saltamontes.
Pero Naripincha pensando en las diversiones que le esperaban, ni si quiera lo oyó. ¡Que poco éxito tenia Sandia saltamontes como conciencia!
Naripincha viajo a la isla con muchos niños y niñas. Un hombre los llevo hasta allí y luego les soltó:
-¡Viva que maravilla!- gritaban los niños y las niñas-¡No hay gente mayor para decirnos lo que tenemos que hacer! Montaron en todas las atracciones y comieron montones de helados, hasta hartarse. Un chico llamado Dionisio invito a Naripincha a jugar a los bolos.
-¡Te estas portando mal!-le dijo Sadia saltamontes-¡Vuelve conmigo!
-¡Pero si Dionisio es mi mejor amigo!- dijo Naripincha. En ese instante, Dionisio empezó a rebuznar ¡Se había convertido en un burro! ¡Todos se habían convertido en animales para hacerles trabajar en las minas de sal! Y el también se estaba convirtiendo en un burro.
- ¡Vámonos rápido de aquí!- le dijo Sandia saltamontes. Huyeron antes de que pinocho se convirtiera en burro del todo. Cuando llegaron a la ciudad se enteraron de que Repeto se había ido con una barca a buscar a Naripincha y, que un cachalote se lo había tragado. Naripincha se sentía culpable. En el estómago de un cachalote, Repeto, en la barca para poder alimentarse el y su perro. ¡Repeto!-grito Naripincha.
-¡Oh, no puedo creerlo!-exclamo Repeto. El y ella se abrazaron felices. Naripincha le conto sus aventuras y luego dijo:
-Ya no nos separaremos nunca.
-Tendremos quedarnos en al estómago de este animal.-dijo Repeto
-No, tengo una idea –respondió Naripincha.
Y la pusieron en marcha: hicieron una balsa con algunas de las tablas de la barca y quemaron las demás. Con el humo el cachalote estornudó… El cachalote furioso les persiguió. Las olas destrozaron la balsa, pero consiguieron llegar a la costa. Repeto estaba agotado, pero Naripincha… ¡había muerto, o lo parecía! El pobre carpintero se arrodillo a su lado y se echó a llorar, desconsolado. Entonces apareció el Hada Verde, y dijo:
-Has demostrado ser una niña valiente, sincera y generosa. Serás pues una niña de verdad. Y Naripincha despertó… ¡convertida en una niña de carne y hueso! Sandia saltamontes siguió viajando por el mundo.